martes, 31 de marzo de 2020

Las Tormentas en el campo

Algo de lo que cambió radicalmente en mi vida desde que vivo en el interior fue el transcurrir de las tormentas. Especialmente esas que vienen acompañadas de viento, rayos, piedras, truenos y todo tipo de rugidos de la naturaleza (más cuando el techo es de chapa que agudiza la sensación de catástrofe). Pasé de amarlas y desearlas, a odiarlas profundamente. Porque amigos, vengo a contarles que una tormenta en un primer piso de la capital federal no tiene nada que ver con la tormenta en el medio del campo. Son las 4.30 de la mañana, llueve torrencialmente afuera. Mi habitación se ilumina por completo en cada relámpago. Yo tengo los ojos abiertos, escucho y envidio el respirar sereno de mi compañero. Hija menor ya se pasó al medio de la cama grande. Me alegra tenerla cerca. Para calmarme googleo estadísticas sobre casas quemadas por un rayo (?). Pocos casos. Ok. Respiro y espero que termine pronto.



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